Durante estos meses de campaña, la comunidad porteña se ha sacado un siete. Muchos de ellos son capaces de cruzar desde la vereda de enfrente, a


Lo interesante de todas estas jornadas de recolección de firmas, es constatar que los, hasta ese momento, anónimos ciudadanos porteños, están informado a la hora de poner el lápiz en el papel. No solo firman para apoyar a los pescadores, sino también para hacer valer su derecho a reclamar y exigir que los peces sean recuperados y así nuevamente saborear un suculento pescado frito, a la plancha o en caldillo, como prefiera el paladar.
“Esto es para todos nosotros”, “tenemos derecho a comer pescado”, “hasta cuando los grandes empresarios se llevan todo y dejan al resto con las manos peladas”, son frases que la gente nos dice a medida que se van atochando alrededor de los voluntarios para apoyar esta campaña. Los puntos de recolección de firmas han sido establecidos en la plaza Anibal Pinto de Valparaíso, en las Caletas El Membrillo, Portales, Sudamericana; En San Antonio, en el Muelle de ese Puerto y su paseo Bella Mar.La señora, Denilda Herrera tiene 74 años, trabajó 40 años como empleada domestica, por lo tanto la cocina era parte fundamental de su oficio. Hoy es pensionada y por lo tanto sabe lo que es vivir con lo poco y nada que hoy el Estado retribuye a sus viejos, cuando se jubilan. El ser una integrante más de la familia con la cual trabajó gran parte de su vida, le valió la herencia de la casa en la cual hoy vive, “sino no tendría donde estar”, reconoce.

“Cuando voy a comprar pescado no hay, y cuando tienen es muy caro. Nosotros tenemos derecho a consumir lo que nosotros queramos, pero ahora no tenemos la libertad de elegir. Por eso esta campaña es muy buena ya que todos tenemos derecho a reclamar”.
Con una pensión que apenas le alcanza para vivir, dice que come pescado cuando su hijo le lleva, aunque reclama que “es más huevo y harina, lo que freímos ya que si lo hacemos a la olla se nos desarma todo”.
Recuerda que en su juventud, bajaba desde el cerro Bellavista a
Como consumidora y porteña desde siempre, la señora Denilda se acercó a firmar por








